domingo, 2 de marzo de 2014

Ni con Washington ni con Moscú

De Yalta a Ucrania; pasando por Vietnam, Irak, Afganistan, Yugoslavia (para no hablar de las "históricas" intervenciones o invasiones estadounidenses en América y las rusas en Hungria y Checoslovaquia), seguimos asistiendo a ese macabro reparto del mundo entre estas potencias. Macabro porque el petróleo o la geopolítica, se consigue o hace sobre un mar de cadáveres.

Cuando en Yalta, Roosevelt y Stalin; es decir los estadounidenses y los rusos, se reparten el mundo en zonas de influencia y relegan a la ex potencia Inglaterra y su carismático lider Churchill, aquel de "Sangre, sudor y lágrimas"; concretan el más perverso de los pactos: uno a cada lado del tablero de la geopolítica y los intereses imperiales, y nosotros, bueno eso de nosotros es un decir; los países que realmente le interesan y sirven como peones, alfiles, caballos, torres o reinas en ese tablero del terror.

Que es Ucrania? Un alfil clavado al costado de Rusia, con una República Autónoma de Crimea, como una torre amenazando directa a Sebastopol. Es obvio que los USA al no poder intervenir en Irán, que cuenta con el apoyo de Rusía, y después que Obama, fue vapuleado por Putín, con el apoyo de los Congresos de USA y de Gran Bretañana, en su intento de bombardear Siria, presiona a sus aliados europeos y precipitan un golpe en Ucrania. La destitución de un gobierno elegido, mediante métodos violentos o no, es una ruptura de la institucionalidad; por ende un golpe de Estado. Obvio también es que Rusia no se quedará de brazos cruzados, y no es por petróleo o gas; Rusia le vende petróleo y gas subsiado a Ucrania, además el gobierno ucranio, casi en la bancarrota, tiene una deuda con Rusia por 15,000 millones de dólares. Lo de Rusia en Ucrania es estrategia y geopolítica, al igual que para USA. Una Ucrania sometida a los dictados de la CE, ergo Alemania, significará a la corta la pérdida de el puerto de Sebastopol, base de la flota rusa del Mar Negro, 
y eso nunca se lo perdonarían a Putín; los rusos, Catalina o Pedro El Grande. La madre Rusia y el padrecito Putín, están en una encrucijada; la misma que comparten USA, Alemania, Obama y la Merkel.

En la década de los setenta se da un movimiento que fue conocido como el "Tercer Mundo"; es cierto que no tenemos líderes que puedan ejercer una influencia mundial, Mandela ya murió y era muy localista y Lula, es muy brasileiro. Huérfanos de liderazgo y con nuestras diferencias, o quizá por ellas mismas, debemos de buscar una vía diferente a la que nos proponen estadounidenses, rusos y la UE; por cierto sin caer en la zona de influencia China; una China que si bien es una potencia económica y militar, no es una potencia política que gravite en este escenario, además ellos tienen su propio escenario, juego y tablero.


Marco Pastrana