DOMINGO, 30 DE MARZO DE 2008
la embriagadora globalización neoliberal, el consumismo y la masificación, que empobrecen y deshumanizan, entre en reflujo, busquémonos y tendamos nuestras solidarias manos, para soportar la marea de la mediocridad que amenaza con ahogarnos. A la vez elevemos nuestra voz, usemos todos los medios a nuestra disposición para combatir la mentira, la corrupción. Hoy como Unamuno, llámenos mentiroso al mentiroso y ladrón al ladrón.
No caigamos en la mediocridad del silencio cómplice, ni la media voz de los cobardes, retomemos las palabras de González Prada, pongamos el dedo para que salte el pus, señalemos al culpable. Rescatemos la palabra secuestrada por los gobernantes y sus escribas a sueldo.
Existen diferencias; aceptémoslas. Existen discrepancias; conversemos. El bienestar común está por encima de cualquiera de nuestras pequeñas aspiraciones. Una sociedad justa, una sociedad de iguales, es lo que el hoy y el futuro nos reclaman. Estamos a la altura de este reclamo? Solo nuestro accionar puede responder.
Esta es una puerta abierta, abramos otras. Construyamos la nueva casa, más aún ayudemos a construirla. Sé que muchos no alcanzaremos a verla terminada, que eso no nos detenga echemos los cimientos y evitaremos en el futuro, la tragedia repetida del derramamiento de sangre, de las noches a oscuras, del miedo y de los sueños destruidos.
El silencio, la complicidad ante la descriminación, la desigualdad de oportunidades, el abuso y la repetida y reiterada pobreza nos puede llevar a una guerra más feroz y dura de la que hemos vivido en los ochentas.
Aquí están mis manos
No caigamos en la mediocridad del silencio cómplice, ni la media voz de los cobardes, retomemos las palabras de González Prada, pongamos el dedo para que salte el pus, señalemos al culpable. Rescatemos la palabra secuestrada por los gobernantes y sus escribas a sueldo.
Existen diferencias; aceptémoslas. Existen discrepancias; conversemos. El bienestar común está por encima de cualquiera de nuestras pequeñas aspiraciones. Una sociedad justa, una sociedad de iguales, es lo que el hoy y el futuro nos reclaman. Estamos a la altura de este reclamo? Solo nuestro accionar puede responder.
Esta es una puerta abierta, abramos otras. Construyamos la nueva casa, más aún ayudemos a construirla. Sé que muchos no alcanzaremos a verla terminada, que eso no nos detenga echemos los cimientos y evitaremos en el futuro, la tragedia repetida del derramamiento de sangre, de las noches a oscuras, del miedo y de los sueños destruidos.
El silencio, la complicidad ante la descriminación, la desigualdad de oportunidades, el abuso y la repetida y reiterada pobreza nos puede llevar a una guerra más feroz y dura de la que hemos vivido en los ochentas.
Aquí están mis manos