JUEVES, 22 DE MAYO DE 2008
Estará al otro lado de nuestra pantalla, un Dios que todo lo sabe, todo lo ve y todo lo lee, aunque poco pueda hacer. O un censor que pretende hacer la labor de dios y, desde la oscuridad, atisba y criba nuestros escritos?
Tal vez, digo es un decir, nuestros cibernéticos pasos son seguidos, por una sombría red que pretende controlar un mundo ya de por si incontrolable.
Nuestros siguientes blogs o correos serán, es muy probable, leidos con una insana avidez, y, por esa insana lectura, encontrarán lo que no escribimos o no existe. Convencidos de nuestro "delito" nos buscarán a través de la red y nos estamparán un sello en la frente.
Indios sin alma. Fue el sello que usaron, en América, los invasores españoles para justificar su ambición y barbarie.
Judíos. Gritaron los alemanes y seis millones de muertos yacen, o mejor dicho viven, en la memoria humana.
Todos los dictadores, desde Franco a Pinochet, vociferaron hasta la mudez y todo disidente o contestario conoció el exilio, la tortura o la cárcel; los muertos no tuvieron opciones.
Hoy podemos ser considerados terroristas o inmigrantes ilegales. Berlusconi y el "socialista" Zapatero, consideran un delito, lo que ayer hicieron sus antepasados cuando emigraron a América; los unos obligados por el hambre y la pobreza, los otros por la ambición y el oro.
Pensar es un oficio peligroso, le quita el sueño a los que carecen de sueños y provoca el insomnio de los dictadores y tiranos.
Tal vez, digo es un decir, nuestros cibernéticos pasos son seguidos, por una sombría red que pretende controlar un mundo ya de por si incontrolable.
Nuestros siguientes blogs o correos serán, es muy probable, leidos con una insana avidez, y, por esa insana lectura, encontrarán lo que no escribimos o no existe. Convencidos de nuestro "delito" nos buscarán a través de la red y nos estamparán un sello en la frente.
Indios sin alma. Fue el sello que usaron, en América, los invasores españoles para justificar su ambición y barbarie.
Judíos. Gritaron los alemanes y seis millones de muertos yacen, o mejor dicho viven, en la memoria humana.
Todos los dictadores, desde Franco a Pinochet, vociferaron hasta la mudez y todo disidente o contestario conoció el exilio, la tortura o la cárcel; los muertos no tuvieron opciones.
Hoy podemos ser considerados terroristas o inmigrantes ilegales. Berlusconi y el "socialista" Zapatero, consideran un delito, lo que ayer hicieron sus antepasados cuando emigraron a América; los unos obligados por el hambre y la pobreza, los otros por la ambición y el oro.
Pensar es un oficio peligroso, le quita el sueño a los que carecen de sueños y provoca el insomnio de los dictadores y tiranos.
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