De Yalta a Ucrania; pasando por
Vietnam, Irak, Afganistan, Yugoslavia (para no hablar de las
"históricas" intervenciones o invasiones estadounidenses en América y
las rusas en Hungria y Checoslovaquia), seguimos asistiendo a ese
macabro reparto del mundo entre estas potencias. Macabro
porque el petróleo o la geopolítica, se consigue o hace sobre un mar de
cadáveres.
Cuando en Yalta, Roosevelt y Stalin; es decir los estadounidenses
y los rusos, se reparten el mundo en zonas de influencia y relegan a la
ex potencia Inglaterra y su carismático lider Churchill, aquel de
"Sangre, sudor y lágrimas"; concretan el más perverso de los pactos: uno
a cada lado del tablero de la geopolítica y los intereses imperiales, y
nosotros, bueno eso de nosotros es un decir; los países que realmente
le interesan y sirven como peones, alfiles, caballos, torres o reinas en
ese tablero del terror.
Que es Ucrania? Un alfil clavado al
costado de Rusia, con una República Autónoma de Crimea, como una torre
amenazando directa a Sebastopol. Es obvio que los USA al no poder
intervenir en Irán, que cuenta con el apoyo de Rusía, y después que
Obama, fue vapuleado por Putín, con el apoyo de los Congresos de USA y
de Gran Bretañana, en su intento de bombardear Siria, presiona a sus
aliados europeos y precipitan un golpe en Ucrania. La destitución de un
gobierno elegido, mediante métodos violentos o no, es una ruptura de la
institucionalidad; por ende un golpe de Estado. Obvio también es que
Rusia no se quedará de brazos cruzados, y no es por petróleo o gas; Rusia
le vende petróleo y gas subsiado a Ucrania, además el gobierno ucranio, casi en la bancarrota, tiene una deuda con Rusia por 15,000
millones de dólares. Lo de Rusia en Ucrania es estrategia y geopolítica,
al igual que para USA. Una Ucrania sometida a los dictados de la CE,
ergo Alemania, significará a la corta la pérdida de el puerto de
Sebastopol, base de la flota rusa del Mar Negro, y eso nunca se lo perdonarían a Putín; los rusos, Catalina o
Pedro El Grande. La madre Rusia y el padrecito Putín, están en una
encrucijada; la misma que comparten USA, Alemania, Obama y la Merkel.
En la década de los setenta se da un movimiento que fue conocido como
el "Tercer Mundo"; es cierto que no tenemos líderes que puedan ejercer
una influencia mundial, Mandela ya murió y era muy localista y Lula, es
muy brasileiro. Huérfanos de liderazgo y con nuestras diferencias, o
quizá por ellas mismas, debemos de buscar una vía diferente a la que nos
proponen estadounidenses, rusos y la UE; por cierto sin caer en la zona
de influencia China; una China que si bien es una potencia económica y
militar, no es una potencia política que gravite en este escenario,
además ellos tienen su propio escenario, juego y tablero.
Marco Pastrana

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